LOGÍSTICA ECOMMERCE: MERCADONA
La alimentación mueve en España unos 55.000 millones de euros, un 50% del FMCG. Mercadona es sin duda el líder en España con un 25% de cuota de mercado. Sin embargo, el ecommerce de alimentación apenas está en un 1%, lejos de otros países donde está más avanzado, 2 o 3%. En España está costando por diferentes motivos.
El primero, es que tenemos una red de supermercados muy fuerte, con lo que es fácil tener un centro físico cerca. Lo segundo es que la alimentación tiene una gran barrera de entrada en este canal al tener un precio kg muy bajo, por debajo del euro por kilogramo, un peso elevado en una compra media, unos 50 kg, y para rematar, tres temperaturas de trabajo, seco, refrigerado y congelado. Es todo un desafío logístico llegar a un coste aceptable.
Sabiendo que tampoco se podía quedar fuera, Juan Roig y su equipo montaron un sistema de entrega en casa desde tienda para cubrir el expediente que producía pérdidas, a pesar de todo, 30 millones en el 2018. El sistema consiste en una web muy básica y la reserva de franja horaria (dos horas) de entrega hasta máxima ocupación. El centro más cercano asigna unos recursos fijos, pongamos 4 camiones, y fijando la ocupación máxima de cada camión, 30 pedidos en 8 horas (16 minutos por pedido), juegan con la variable tiempo para llenar sus recursos. Eso significa que si hay que esperar tres días, es lo que hay. De esa forma se garantiza que los camiones van llenos y no pierden dinero.
Los camiones no van refrigerados, al entender que el recorrido es corto. Si acaso el congelado lleva placas congeladas para mantener temperatura. El producto va en bolsas de plástico y a su vez dentro de una caja Ifco de plástico (las que véis en la zona de fruta verdes). Con un carrito de dos ruedas se mueven las cajas de la furgoneta a la casa y una vez allí se entregan las bolsas, retornando las cajas. Es un sistema rápido y eficaz para cubrir el expediente.
¿Por qué no sale rentable? Porque aunque cobra 7,21 €, eso solo cubre la entrega, o sea, 216,3 euros por turno, que es lo que cobran las furgonetas. Sin embargo, cada pedido puede llevar casi una hora en tienda, entre picking albarán y carga, así que eso le añade otros 16 €, que hay que restar del margen del pedido, que podrá rondar los 80€.
Además de no ser rentable, el sistema no garantizaba un plazo de entrega ni la cadena de frío.
Es por esto que Juan Roig no creía en el ecommerce, aunque daba el servicio, pero ¿qué le hizo cambiar de opinión? Lo veremos en otro artículo donde hablaremos de las "Colmenas"






