DIGITALIZARSE O MORIR
Contacto muchas personas a las que escucho decir, sí, es interesante, bueno, nosotros tenemos algo parecido, quizás más adelante podamos hacer algo. Lo cierto es que, esta costumbre tan hispana de procrastinar hasta lo inevitable (nunca tan actual como con el coronavirus), no hace nada más que poner en evidencia que no entendemos muy bien lo que hay detrás de todos estos conceptos de la tecnología 4.0., y, lo que es más grave, lo que ocurrirá si perdemos el tren.
Es un hecho, que si no utilizamos la tecnología digital, y la aplicamos a nuestras empresas, estaremos perdiendo un mínimo de un 10% de productividad, son datos contrastados sobre la eficiencia real. Cualquier empresa de la competencia que lo haga, nos va a sacar una ventaja mínima de ese 10%, y nos va robar cuota de mercado, es inevitable. Para cuando te quieras dar cuenta, será tarde, porque tus cuentas de resultados habrán empeorado tanto, que difícilmente podrás recuperarte.
Vamos a analizar brevemente el mercado español para hacernos una idea de cómo somos, para saber dónde hay que tocar.
Hay que diferenciar en el mercado español dos partes casi antagónicas, son dos mundos aparte, que generan la dualidad empresarial que se vive en este país.
- El mundo de la gran empresa, el Ibex35: supone un 10% de la economía
- El mundo de las Pymes: supone un 90% del mercado. Es lo que nos define como empresa/país
Las grandes empresas ya están dedicando un enorme esfuerzo inversor a la digitalización, sus consejos de dirección son conscientes de que no hay opción y, por lo tanto, antes de tener proyectos, ya tienen una parte importante del presupuesto dedicada proyectos de éste ámbito. Por ejemplo, Santander está dedicando 2.200 millones de euros a estos proyectos que están cambiando la estructura del banco. Entrad si no a una oficina nueva, de las que sobreviven claro, y lo veréis.
Hablemos pues de las Pymes, esas empresas que tienen de media 20 empleados.
Para entenderlo bien veamos la definición de Pyme regulada por la Comisión Europea a través del Reglamento (UE) nº 651/2014 de la Comisión.
| Categoría de empresa | Efectivos | Volumen de negocio | Balance general |
|---|---|---|---|
| Mediana | <250 | <= 50 millones EUR | <= 43 millones EUR |
| Pequeña | <50 | <= 10 millones EUR | <= 10 millones EUR |
| Micro | <10 | <= 2 millones EUR | <= 2 millones EUR |
PYMES
Si España es un mundo de Pymes, y queremos prosperar, no tenemos más remedio que digitalizarlo, y no es una elección, como pueda parecer, es una imposición, pues de otra manera, las que no aborden estos procesos, van a ir desapareciendo por falta de competitividad y llegada al público objetivo.
La Cámara de Comercio ya realizó un encuentro el año pasado titulado "La digitalización de las Pymes, objetivo prioritario para el crecimiento y la prosperidad de España".
En el enlace se pueden leer algunas de las conclusiones. El problema es que las Pymes no son como las grandes corporaciones, son millones de empresas y en cada una de ellas hay que tomar la decisión de invertir en digitalizar. Desgraciadamente los datos dicen que vamos tarde, una vez más, y así, es muy difícil avanzar. Muchas de estas empresas no saben lo que es Hangout (google), Teams (microsoft) o la nube, herramientas sencillas que mejoran la comunicación y disponibilidad de la gente y la información, aumentando su rendimiento.
PESO DE LA INDUSTRIA Y LOS SERVICIOS
El peso de la industria en España está ya casi en los niveles de hace 100 años. El sector industrial representa en 2019 sólo un 16% del PIB, frente al 18,7% del año 2000 o al ya lejano 45% de 1975, que lejos ya la España del Seat 600 y el 1430.
España es el quinto país de la CEE en aportación industrial, por detrás de Alemania, Francia, Italia y Gran Bretaña (ahora ya fuera). Nuestra industria es 4 veces inferior a la de Alemania y la mitad de Italia. Nos estamos quedando como un país de servicios. Este gráfico es del 2015, pero nos va bien para ver claramente que pasa en el país
Si queremos bajar un poco en el nivel de detalle, podemos ver lo siguiente:
El sector primario es mínimo, 3% de agricultura, ganadería y pesca.
El secundario está hoy en día en el 16%, la construcción supone un 6%, está aparte.
El resto son servicios, 75%, si sacamos la construcción, o 81% si la dejamos dentro. Dentro de esta, la Administración Pública pesa un 18%, donde sanidad, educación y pensiones, suponen el 80% de este 18%. Comercio, transporte (10%) y hostelería un total del 24%.
El resto de servicios, un 30,9%
A nivel de comunidades, el ranking de aportación industrial está así:
- Cataluña 23,48%
- Madrid 11,07% (tiene un Pib mayor que Cataluña, pero es de servicios, no de industria)
- Valencia 10,14%
- País Vasco 9.96%
Mientras que Baleares, La Rioja, Extremadura, Canarias y Cantabria, apenas llegan al 1% cada una.
Provincias que superen el 20% del PIB recomendado por la CEE sólo están
- Navarra
- País Vasco
- La Rioja
- Aragón
- Asturias
- Cantabria
Mientras que Baleares y Canarias no superan el 7%. Cuanto más turismo, menos industria.
Pues visto lo visto, nos estamos quedando como un país de servicios, es un hecho, y ahora toca decidir si queremos que nuestros hijos trabajen en un bar o en un hotel, o en una empresa de software o consultoría de negocio. Hay servicios de alto valor añadido y otros, que sin desmerecer, pues no lo son tanto. El turismo y la construcción tiraron de la economía española durante mucho tiempo, pero ya se vio su fragilidad en la crisis, haciendo desaparecer toda esa mano de obra no cualificada en poco tiempo.
Con todo esto quiero explicar que la digitalización no sólo es una decisión de progreso para el país y para sus pymes, es también una decisión de futuro para las generaciones venideras.
El turismo, con su industria hotelera, dada nuestra geografía y tiempo, siempre va a estar ahí, pero no requiere personal cualificado, la construcción, está expuesta a la especulación de los terrenos y a los ciclos económicos, y tampoco requiere personal muy cualificado.
No podemos ni debemos condenar a las nuevas generaciones a emigrar por falta de industria, debemos invertir en la digitalización y su industria para crear esa industria que hoy domina el mundo.
El 30% de la economía mundial está dominada por las tecnológicas, empresas que no tienen 40 años. Hablo de Apple (esta si fabrica hardware), Microsoft, Amazon, Google, etc. La mayoría de ellas producen servicios, de altísimo valor añadido.
Si no invertimos en tecnología digital, España, tal y como indican los datos y la evolución, se quedará en el lugar de jubilación de Europa, ese lugar agradable para ir de tapas y la playa, pero que no tendrá gente joven, pues no hay industria donde trabajar, salvo en el bar o el chiringuito.
Pues visto lo visto, nos estamos quedando como un país de servicios, es un hecho, y ahora toca decidir si queremos que nuestros hijos trabajen en un bar o en un hotel, o en una empresa de software o consultoría de negocio. Hay servicios de alto valor añadido y otros, que sin desmerecer, pues no lo son tanto. El turismo y la construcción tiraron de la economía española durante mucho tiempo, pero ya se vio su fragilidad en la crisis, haciendo desaparecer toda esa mano de obra no cualificada en poco tiempo.
Con todo esto quiero explicar que la digitalización no sólo es una decisión de progreso para el país y para sus pymes, es también una decisión de futuro para las generaciones venideras.
El turismo, con su industria hotelera, dada nuestra geografía y tiempo, siempre va a estar ahí, pero no requiere personal cualificado, la construcción, está expuesta a la especulación de los terrenos y a los ciclos económicos, y tampoco requiere personal muy cualificado.
No podemos ni debemos condenar a las nuevas generaciones a emigrar por falta de industria, debemos invertir en la digitalización y su industria para crear esa industria que hoy domina el mundo.
El 30% de la economía mundial está dominada por las tecnológicas, empresas que no tienen 40 años. Hablo de Apple (esta si fabrica hardware), Microsoft, Amazon, Google, etc. La mayoría de ellas producen servicios, de altísimo valor añadido.
Si no invertimos en tecnología digital, España, tal y como indican los datos y la evolución, se quedará en el lugar de jubilación de Europa, ese lugar agradable para ir de tapas y la playa, pero que no tendrá gente joven, pues no hay industria donde trabajar, salvo en el bar o el chiringuito.
CULTURA: PRINCIPAL PROBLEMA
La experiencia de los proyectos en los que me involucro me indican que la principal barrera para la Digitalización no es la tecnológica, ni mucho menos. Es cierto que todavía hay pocas personas que conozcan en detalle las tecnologías y que hay una barrera generacional, pero, para aplicar digitalización no hace falta ser un experto en Big Data o en IA, hace falta sólo saber que pueden hacer para poder aplicarlas a problemas antes no resueltos.
Dicho de otra forma, hace falta conocer el negocio y lo que la tecnología 4.0 puede hacer. Con estos dos conocimientos, se puede avanzar muchísimo.
Pero es aquí cuando surge los verdaderos problemas en las implantaciones: la barrera cultural
Trabajar en digital supone, por ejemplo, democratizar la información. Poco tengo que decir de todas esas culturas de pymes en donde la información es un privilegio sagrado de la dirección, o de personas allegadas. Como ejemplo real, he visto un control de presencia que intenta ser trucado por la dirección para ser manipulado a gusto. ¿No se lo creen?, pues es real, y la empresa tiene un tamaño de 30 millones de euros. Ver para creer.
Otro ejemplo, en empresa fabricante de coches de este país, el proyecto se frena porque las empresas proveedoras no quieren dar la información que pide el cliente,necesaria para el proyecto, no se fían de para qué la quieren. Aparece otro concepto unido a la digitalización, la confianza. Así, para ir hacia delante, la empresa anula todas las penalizaciones que por contrato puede imponer a proveedores, y sólo así consigue que los proveedores colaboren.
En el mundo digital todos somos visibles, somos medidos y la información se comparte siempre. Es un cambio cultural de tal categoría, que esta es, sin duda, la principal de las barreras contra las que hay que luchar.
Desgraciadamente muchas Pymes y también grandes, no lo van a conseguir, no se imaginan a su equipo con zonas de juegos o para hacer deporte, como las nacidas ya digitales.
Sin embargo, otras muchas van a surgir y crecerán rápidamente, como nos lo ha mostrado los hechos en los últimos 40 años.
Dicho de otra forma, hace falta conocer el negocio y lo que la tecnología 4.0 puede hacer. Con estos dos conocimientos, se puede avanzar muchísimo.
Pero es aquí cuando surge los verdaderos problemas en las implantaciones: la barrera cultural
Trabajar en digital supone, por ejemplo, democratizar la información. Poco tengo que decir de todas esas culturas de pymes en donde la información es un privilegio sagrado de la dirección, o de personas allegadas. Como ejemplo real, he visto un control de presencia que intenta ser trucado por la dirección para ser manipulado a gusto. ¿No se lo creen?, pues es real, y la empresa tiene un tamaño de 30 millones de euros. Ver para creer.
Otro ejemplo, en empresa fabricante de coches de este país, el proyecto se frena porque las empresas proveedoras no quieren dar la información que pide el cliente,necesaria para el proyecto, no se fían de para qué la quieren. Aparece otro concepto unido a la digitalización, la confianza. Así, para ir hacia delante, la empresa anula todas las penalizaciones que por contrato puede imponer a proveedores, y sólo así consigue que los proveedores colaboren.
En el mundo digital todos somos visibles, somos medidos y la información se comparte siempre. Es un cambio cultural de tal categoría, que esta es, sin duda, la principal de las barreras contra las que hay que luchar.
Desgraciadamente muchas Pymes y también grandes, no lo van a conseguir, no se imaginan a su equipo con zonas de juegos o para hacer deporte, como las nacidas ya digitales.
Sin embargo, otras muchas van a surgir y crecerán rápidamente, como nos lo ha mostrado los hechos en los últimos 40 años.
FELICIDAD = PRODUCTIVIDAD
Por último, quisiera mencionar esa visión tan distinta que tienen las empresas digitales sobre los recursos humanos, o mejor, sobre las personas. Las nuevas empresas pretenden alinear el bienestar de las personas con su alto rendimiento, y eso es algo natural, que sólo se consigue con la aplicación de muchos conceptos que son de sobra tan conocidos, como poco aplicados, a saber:
- Justicia retributiva y de trato
- Incentivos a la productividad
- Jerarquías planas y equipos independientes
- Compromiso de todos
- Trabajo en equipo
- Respeto real por las personas, no sólo de cara al exterior o para la encuesta del Expansión o la revista de turno, donde muchos pagan por aparecer arriba, como todos sabemos.
- Conciliación laboral en todos los niveles
- Compartir cargas y beneficios, lo bueno y lo malo
- Trabajo remoto
- Compartir y respetar los valores de la empresa
- Evitar los abusos de poder y reconocer el talento
Hay muchos más, y quizás pueda parecer una carta a los Reyes Magos, pero no lo es, es una realidad que se va a ir acercando cada vez más. La realidad es que sólo hay una forma duradera de conseguir una plantilla productiva, es tener una plantilla feliz, dentro de lo posible. La esclavitud y el sometimiento, no produce modelos sostenibles en el tiempo, por suerte.
El concepto de empresa tradicional férrea, como un ejército, que gira alrededor de un sol/dueño todopoderoso que domina a sus empleados/esclavos, va a ir desapareciendo, porque produce una gran infelicidad, y nos retrocede a la edad de la esclavitud, que aún sobrevive en muchos modelos actuales, favorecido por la crisis actual, y la necesidad de sobrevivir. Pero tranquilidad, ese modelo, no va a sobrevivir por mucho tiempo.
El futuro que nos espera, es, mucho más halagüeño, al menos en mi opinión, a pesar de que nos quedan momentos aún muy difíciles por vivir. Pero el futuro llega, y llega muy deprisa, sin tiempo para que los dinosaurios sobrevivan, como ya demostró la naturaleza hace 70 millones de años.
Si es usted dueño de alguna pyme, no lo dude, DIGITALÍZESE, o prepárese a morir


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